Autocontrol, Gestión de emociones infantiles.

Después de la entrada sobre Inteligencia Emocional (pensando en los más pequeños, pero dirigida a grandes y pequeños) seguimos nuestro camino y nos topamos con las rabietas, e incluso ellas tienen un porque, tenemos que tener en cuenta que cualquier emoción es válida, así que no vamos a aprender reprimirlas, si no gestionarlas, a educar sin ira, con exigencia y calidez, ya que un niño necesita límites, que en el fondo acaban ubicándolo. Teniendo en cuenta que somos un modelo de comportamiento, y que las emociones se contagian tendremos especial cuidado con nuestra agresividad.

Así que intentemos seguir los pequeños trucos que nos facilitó Paqui Ojados en la charla que organizó el AFA de EBM Diagonal Mar.

Primer paso, identificar situaciones de tensión.
Normalmente provocadas por la desobediencia del pequeño, por nuestras prisas (ya sea por horarios de colegios o del trabajo) o por ruido (gritos, llantos…)

Tu interpretación de una situación determina tus emociones.
Es bueno identificar las emociones ya desde pequeños. Miedo, Sorpresa, Tristeza, Ira, Asco y Alegría (he aquí las 6 básicas).
Una situación concreta nos lleva a pensar de determinada manera, a sentirnos de determinada manera y a actuar en consecuencia, pero es nuestra particular visión de esa situación la que provoca un tipo de actuación en concreto.
Tendríamos que ser capaces de vernos desde fuera, a analizar con un poco de frialdad, a ver esa forma de actuar en un amigo, (si esto nos resulta más fácil) y ver como reaccionaríamos para solucionar el conflicto. No es fácil modificar nuestro comportamiento, no es algo que se consiga de un día para otro, y menos en el momento del calentón, pero modificando nuestras rutinas poco a poco y con alguna ayuda que pueden aportar el yoga, el deporte, la meditación o, incluso, un abrazo, todo se puede ir moldeando.

Tu puedes decidir qué es lo que te enfada.
Como decía, son interpretaciones personales de situaciones que nos atañen. Así que… toca respirar hondo.
Tendremos que reconocer cuando empezamos a ponernos nerviosos. Ya sea por las señales físicas o por reacciones fisiológicas (respiramos aceleradamente, tensamos músculos, alzamos la voz…) Y aprenderemos a pararlo, dejando lo que estamos haciendo y haciendo otra cosa, hablándonos a nosotros mismos, respirando profundamente, relajando músculos…

Y si lo anterior no funciona?
Cada persona es un mundo, he escrito unas cuantas acciones que se pueden llevar a cabo pero hay muchas más, no desesperemos y sigamos probando nuevas técnicas. Las cosas no cambian de la noche a la mañana, seamos realistas, relativicemos, y , sobretodo, aprendamos de los errores. A la hora de cambiar rutinas verbalizarlo facilita su realización, el pensamiento lidera la conducta.

Como veis, una vez más, casi todo lo que se cuenta está enfocado a los adultos, porque al fin y al cabo, los pequeños copian nuestros comportamientos y somos nosotros los que en situaciones conflictivas debemos saber cómo actuar, desde la serenidad.


En cuanto a corregir a los pequeños, deberíamos intentar que a lo largo del día haya más halagos que críticas (refuerzo positivo, ganar puntos o pegatinas por conductas pactadas), cultivando así su autoestima. Estas son otras estrategias de modificación de conducta:
– Extinción (Ignorar la conducta inadecuada, no al niño/a)
– Coste de respuesta (pérdida de puntos) y tiempo fuera
– Entrenamiento en obediencia
– Tiempo especial

Mi consejo personal… PACIENCIA, y no, prisas y paciencia no son compatibles. Perdí el control y la paciencia en un par de ocasiones memorables, y terminé alzando la voz a mi hija con ‘SI LO HACES’ y mi hija gritando el correspondiente ‘NO QUIERO’ durante un par de horas. Tal y como aconsejaba Sara, la educadora de mi hija, ante la situación de rabieta lo mejor es retroceder, dejarles espacio y que se relajen.
Elena la mamá de Mateo, ante otra situación ‘crítica’ me recordó la técnica del despiste, no nos ceguemos, son niños pequeños y podemos sacarlos de su estado proponiendo cualquier juego o enfocando su atención en otra cosa.
Un par de educadoras de otro centro, comentaban en la charla, que ellas ante una pelea de niños les explicaban que las cosas se decían hablando y no pegando, y les ofrecían un abrazo que los pequeños normalmente solían aceptar.

Como comentaba, siempre hay algún ‘truco’ que funciona con nuestros peques, nos toca armarnos de paciencia y energía para ir probando distintas técnicas y luego ponerlas en práctica hasta convertirlas en nuevas dinámicas.

LIBROS:
Recetas para educar de Carolyn Meeks, 2005. Ed. Medici.
Cómo Hablar Para Que Sus Hijos Le Escuchen Y Cómo Escuchar Para Que Sus Hijos Le Hablen de Adele Faber Y Elaine Mazlish, 2014.
Pensar Bien Sentirse Bien de Paul Stallard
El imaginario de los sentimientos de Félix por Didier Levy

LINKS/ONGs:
https://edukame.com/

DOCUMENTALES:
 The baby human: To feel [Eileen Thalenberg, Ellis Vision, 2004]

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