Update 2012 Jun

TUBES:
Consumismo. La Era de la estupidez.

PELICULAS:
El ultimo rey de escocia [The Last King of Scotland, 2006] (Sobre la dictadura en Uganda)
Vencedores o vencidos [Judgment at Nuremberg, 1961] (crímines de guerra)

MÚSICA:
John LennonPower To The People
Manolo kabezabolo – Vota idiota
Offspring – Genocide

LIBROS:
El color Púrpura de Alice Walter (The color Purple)
Tamara Drewe by Posy Simmonds (crítica social, graphic novel)

DOCUMENTALES:
The Village of Korah – A short documentary
Y tu canto cuestas? [So, What’s your Price?, Olallo Rubio]

LINKS/ONGs:
Ecología Fácil
Peace Revolution

Somos Asi

PEOPLE:
Cesar Chavez
Madre Teresa

CITAS:
“Por cada buena razón que haya para mentir, hay otra razón mejor aún para decir la verdad.” Bo Bennett.

EMAILS/FFWs:
CONSUME O REVIENTA
Encuentras tu objetivo y de repente, se te mete en la mollera, te obsesiona. Necesitas conseguirlo a cualquier precio. Sopesas cómo hacerlo, tu estrategia, y al final, después de un esfuerzo relativo, lo consigues.

Pero no te sacia. De hecho, poco después de haber alcanzado ese objetivo, ya te encuentras pensando en otra cosa: en tu siguiente reto. Te sucede constantemente, al principio sólo con lo material: ahorraste para el iPhone 3, conseguiste comprarlo, pero a los tres días salió el iPhone 4 y ahora tu iPhone 3 quedó obsoleto, o al menos así lo piensas. Pero recuerda también cuando al fin jubilaste ese coche que heredaste de tu padre y te compraste otro nuevo, impecable. A plazos, claro. Al principio lo lavabas y perfumabas cada semana, evitabas los charcos y fumar dentro. Pero cuando apenas te faltaba un año por pagar, aunque el coche aún mostrara un aspecto de puta madre, ya comenzaste a verlo viejo, a fijarte en otros coches y de nuevo volviste a enarbolar otra estrategia, a buscarle peros a tu coche ”viejo”. Y a solapar tu crédito con otro crédito más grande.

Y sin darte cuenta, esta misma sensación de vacío fue calando en todo lo demás. Y ahora todo fluye muy deprisa, se mastica la ansiedad. Coges mi taxi porque el autobús no llega y estás cansado y necesitas verte en casa, urgente, YA. Ansías el momento de llegar a casa y tirarte en el sofá con una birra. Ya en el taxi no disfrutas del trayecto porque sólo piensas en llegar a casa, descalzarte, abrir una cerveza y encender la tele. Pero cuando al fin llegas a casa y te descalzas, te aflojas la corbata y sucumbes a todos tus deseos, comienzas a pensar que joder, te has gastado siete euros y medio en el trayecto, que tampoco habría pasado nada si hubieras esperado al bus. Y te abres una cerveza y sabe a gloria, pero sólo el primer sorbo. Y uno por uno vas pasando los 54 canales de la tele y apenas te interesa ninguno más allá de unos minutos. Te aburres.

Es tanta novedad lo que te atrapa. Tanta variedad al alcance de la mano. Demasiados canales, demasiadas marcas de cerveza, demasiados móviles con demasiadas aplicaciones (ya hasta el Apalabrados te cansa) y, al final resulta que no le has prestado una especial atención a nada. Nada te ha saciado lo suficiente, siempre te queda ansiedad en la recámara. Como un niño delante de mil regalos: lo excitante es abrir el envoltorio y pasar al regalo siguiente.

Tal vez por eso te duren tan poco las novias. Tal vez por eso dudes tanto de todo y barajes mil posibilidades antes de tomar cualquier decisión (y aun después de haberla tomado, no puedas evitar seguir dudando). El consumismo atroz te volvió inseguro, débil.

Eternamente insatisfecho.

Nota: ¿Crees que estoy exagerando? Dale otra vuelta.

D. Díaz Ni libre ni ocupado.

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